Una mañana de invierno Holmes recibió una carta del inspector Stanley Hopkins desde la granja Abbey, en Marsham, Kent, que le pedía urgentemente que fuera a ayudarle para poder desentrañar el misterioso asesinato de Sir Eustace Brackenstall. Cuando llegan a la granja Abbey se encuentran con Lady Brackenstall, una mujer de una extraordinaria belleza e ideas avanzadas para su época. Poco se podía imaginar Sherlock Holmes que el primer motivo aparente del asesinato de Sir Eustace Brackenstall, se va a haber reemplazado casi de inmediato por otro motivo más complejo y muy relacionado con la belleza de Lady Brackenstall.
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