jueves, 1 de junio de 2017

Puesta en práctica durante el manejo y adiestramiento

Cuando estás adiestrando a tu perro para que se eche o se siente, no te inclines sobre él. Es mejor que te sitúes a su lado doblando tus rodillas o manteniéndote erguido, sobre todo si a tu perro no le agrada el ejercicio. Si te inclinas sobre él se moverá más despacio o se resistirá.
Cuando estés practicando la llamada no te inclines hacia el perro cuando se acerca. Si lo haces es probable que no llegue a dónde estás o que te sobrepase corriendo o mirando hacia otro lado. Obtendrás mejores resultados si te mantienes erguido, mejor incluso si te sitúas de lado (no de frente). Así la probabilidad de que responda a tu llamada.
Cuando quieras hacer que camine en posición de junto no utilices una correa muy corta o tensa, pues le dolerá, le lastimarás el cuello y lo único que lograrás será que trate de separarse, olisquear el suelo o realizar alguna otra actividad. Es preferible que mantengas la correa relajada, comiences a caminar y que cambies con regularidad el sentido de la marcha, dando una palmada en el muslo para atraer su atención y realizando giros hacia la derecha. Si no hay tensión en el collar y no se siente arrastrado, te seguirá. Prémialo si te sigue cuando te giras hacia la derecha palmeando el muslo. Eso es todo lo que el perro necesita y es mucho más agradable que terminar con el cuello retorcido y dolorido. No tengas al perro atado con una correa corta y tensa. Puede que aprenda a aceptarlo, pero eso tiene que lograrse de forma gradual.

Consejos:

No te inclines sobre él cuando te agachas, mejor dobla las rodillas.

Para enseñarle el ejercido de junto gírate separándote de él (realiza los giros a la derecha si tu perro se encuentra a la izquierda y viceversa).

Al aproximarte a un perro comienza tocándole por delante, el cuello por ejemplo.

No lo agarres restringiéndolo.


Nunca intentes acariciar a un perro que no conoces bien.

Todos los ejercicios de adiestramiento pueden realizarse de formas muy diversas, pero unas resultan menos amenazantes que otras. Un perro no debe sentirse nunca amenazado cuando hace algo para ti. ¡Recuerda que tú eres siempre quien tiene la elección!

Los perros son un milagro de comunicación y cooperación. Nosotros tenemos muchísimo que aprender de ellos

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