sábado, 1 de abril de 2017

¿Cómo podemos identificar el estrés?

Muestra hiperactividad (incapacidad de estar tranquilo).
Reacciona excesivamente a los acontecimientos y situaciones (el sonido del timbre, un perro acercándose).
Utiliza señales de calma.
Se rasca.
Se muerde (se automutila).
Exhibe un comportamiento destructivo: muerde los muebles, zapatos u otros objetos.
Ladra, aúlla, gimotea.
Presenta diarrea.
Mal olor corporal y en el aliento.
Musculatura tensa, «ataques» de caspa repentinos, por ejemplo.
Se sacude.
Cambio de color de los ojos.
Se lame.
Intenta morderse la cola.
Piel con apariencia dura, resquebrajada, agrietada.
Aparente falta de salud.
Respiración entrecortada, agitación.
Pérdida de concentración: sólo es capaz de concentrarse por cortos periodos de tiempo.
Tiembla.
Pierde el apetito.
Hace sus necesidades con más frecuencia de lo habitual.
Presenta alergias (muchas alergias son fruto del estrés, al rascarse).
Muestra fijación por ciertos objetos: luces, moscas, estallidos de la leña ardiendo.
Apariencia nerviosa.
Se comporta de forma agresiva.
Realiza actividades de desplazamiento cuando se le ordena hacer algo.

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