martes, 28 de febrero de 2017

El perro estresado - Segundo ejemplo

Los perros aprenden por asociaciones. Cuando damos un tirón de la correa para hacer que mantenga la posición de junto o para que deje de ladrar cada vez que ve a otro perro, nuestro perro asocia al otro perro con el tirón que damos de la correa y con el dolor que esto le produce. Cada vez se estresará más y más cuando vea a otro perro y cada vez con mayor rapidez activará sus mecanismos de defensa por el aumento de estrés. Este perro también se comportará de modo agresivo con otros perros, tanto machos como hembras.

Esto me lleva pensar que no existe razón alguna o excusa para castigar, corregir, ser violento, amenazar, forzar o exigir en exceso a un perro. Si hago que mis perros se estresen, el estrés hará que se enfermen. Se volverán agresivos hacia otros perros o contra las personas con mayor facilidad, porque se elevan sus defensas. Puede que, al final, lleguen a morder a alguien.

Nosotros tenemos siempre la posibilidad de elegir cómo comportarnos y manejar al perro. Podemos entender las señales de calma que hace nuestro perro y hacérselo saber. O podemos ignorarlas y agravar la situación de estrés del perro hasta hacerle sentir que no puede soportarla, y por lo tanto, hacerle incrementar su estrés.

Podemos comportarnos y manejarlo de forma amenazante, de modo que hagamos que el perro se sienta inseguro, temeroso y a la defensiva. Algunas de estas reacciones de defensa serán interpretadas como miedo. Algunos perros salen corriendo para intentar escapar; aparentan tener miedo y están o aparentan estar nerviosos. La huida como defensa puede parecer una agresión.

Cuando reviso el numeroso archivo que tengo sobre casos de perros temerosos y agresivos veo con claridad como encaja todo esto. Debemos intentar resolver las causas que desencadenan este comportamiento, no sólo tratar de curar los síntomas, pues esto último no nos ayudará a llegar muy lejos.

Mira los niveles de estrés que muestra tu perro. Busca las razones por las que está estresado. Un análisis autocrítico frecuente de tu comportamiento y del entorno te permitirá descubrir muchas cosas por ti mismo. En ocasiones puede ser útil e interesante pedir ayuda a otras personas para que aporten otro punto de vista, su opinión personal. Suele ocurrir que nos volvemos ciegos a lo que hacemos, no somos capaces de hacer una valoración objetiva de nuestro trabajo.

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